Agónico. Vibrante. Apasionante. Emocionante. Son palabras que cada vez se repiten más en este periódico, y más aun si Defensores de la Pelota juega a las diez de la mañana. Es difícil encontrar otros adjetivos que describan la victoria del Dragón sobre DBigote.
Habían pasado solo diez minutos desde el pitido inicial y el equipo de Beccar ya se encontraba abajo en el marcador. El rival había marcado en dos ocasiones gracias a un gol en contra de Maccari y un gol del 9. Los jugadores seguían metidos en la noche del viernes y no lograban levantar las piernas, se preveía una derrota abultada que alejaba al Dragón de la pelea por el campeonato. Pero lejos estuvo de pasar eso. Con amor propio, concentración y un poco más de juego, Defensores agarró la pelota y empezó a dominar el mediocampo. El descuento no tardó en llegar. A la salida de un corner, Dardo Rasines demostró que las voleas son lo suyo y con un potente disparo infló la red rival. Con el 1-2 el partido se emparejó, el mediocampo se transformó en un zona de paso, y las llegadas se volvieron moneda corriente. DBigote pudo haber estirado la ventaja pero el jugador rival se erró un gol a centímetros de la linea -directo a Planeta Gol-, y Defensores pudo haber empatado con un cabezazo esquinado de Moscatelli que el uno "bigotudo" sacó de manera extraordinaria.
La charla del entrenador en el entretiempo fue clave para que los de Beccar retomen el control del partido y lleguen al empate gracias a un gol del "AlcoholFree" Caride, que la empujó tras un tiro libre. El empate perduró y mientras esto sucedía los nervios de ambos equipos empezaron a aumentar. El resultado dejaba al Dragón muy lejos de sus objetivos, pero había un jugador que no iba a permitir que eso suceda. En el último minuto, Maccari tomo un pase largo de su compinche Sacristan, se perfiló, abrió el pie, y con la derecha acomodó el balón junto al palo derecho para desatar el delirio y la locura de los jugadores y la hinchada (Papini vendió humo y no fue).

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